miércoles, 13 de julio de 2022

DESAPARECIDO
Regreso por el mismo camino que me obligaron a andar.
Regreso a la tierra de mis ancestros
Regreso a la tulpa de mi madre
Regreso a las canciones que silbaba mi padre
A la eterna montaña de fuego
Regreso
A los caminos de piedra
La vida se mete por los poros, la húmeda secuencia de las imágenes que regresan, la cadencia de mi corazón acompasado por lo que de mi niñez aún me queda.
A tus labios y tu sabor de mandarina dulce
Regreso
A tus manos describiendo mis rincones, mi sangre caliente recorriendo cada fibra, tus imágenes como sombras y la luz del sol por entre las enredaderas.
Regreso a pesar de los pesares
Regreso con mis manos vacías
Regreso con mis ansias llenas
Regreso a los altares que guardan a mis antepasados
A la casa de mis ancestros
Regreso

miércoles, 20 de mayo de 2020

TEXTO

Muere Elizabeth Taylor a los 79 años




Me gusta escribir para quien lee, puede parecer obvio, pero no todos leen, es más; no todos saben leer aunque tarareen las palabras. Entonces, te decía, me gusta escribir para quienes como tú leen, con los ojos llenos de curiosidad y el alma abierta a las palabras. Que leen con la mente desprovista de prejuicios y con el corazón dispuesto a enamorarse. Me gusta escribir aunque más tarde se pierdan mis palabras con el viento, porque más tarde que temprano volverán mis letras con tu risa, así de repente, como un golpe del viento en tu ventana. Me gusta escribir y solo a veces, sin esperar nada más que un suspiro imaginando tus ojos siguiendo cada letra como cuando mis ojos te miran frente a frente.

Jorge Alberto Narvaez Ceballos

martes, 25 de febrero de 2020

VAMPIROS

Resultado de imagen para fantasmas femeninos




Te has quedado desnuda en mi recuerdo, ahora pasas deambulando los cuartos y los lugares en que nos amamos con tanta pasión, como un fantasma. Un fantasma que ocupa lugares que ya te son extraños.

Ya estas noches no huelen a miel, ni a chocolate espeso, ni al tecito caliente en las pequeñas tazas de porcelana, ahora el silencio nace de tu boca y de tus manos. Creíste que no era fácil renunciar a tus recuerdos, ahora ellos deambulan por la casa como seres de ultratumba y yo he aprendido a dejarlos pasar frente a mi taza de café recién colado y ante el espejo mientras me cepillo los dientes antes de acostarme. Son parte de la decoración, hasta los gatos ya no los persiguen como cuando jugaban con la sombras de tus manos. Pasaron muchos días y algunas noches vieron el amanecer esperando que regreses, pero todo acaba más temprano que tarde.

Tus recuerdos que antes se peleaban por salir del encierro, hoy dormitan en el día para salir a darse una vuelta en las noches, como vampiros taciturnos que regresan a su cajón más rápido de lo que lo hacían hace un tiempo. Se quedaron atrás las imágenes de los cuerpos calcinados por el deseo, a veces retumba el eco de tu risa y entonces sonrío con un gesto de complicidad, era solo un recuerdo, me digo y apuro un sorbo de café y continuo con el acto cotidiano de vivir sin vos. Una escena de película muda, una imagen sin música, sin recordación a largo plazo. Cortas imágenes adheridas a la mirada mientras busco que ver en la televisión y un destello de caricias en mi piel, que cada día se vuelven más imperceptibles.

Te has quedado desnuda en mi recuerdo, y no esa desnudez que estás pensando, es la desnudez de haberte desprendido día a día de esa necesidad que yo tenía de ti. Estás desnuda de mí, de mis miradas, de mis caricias y sobre todo de mi recuerdo.