viernes, 10 de junio de 2016

CANCIÓN

Mirar tus ojos es encontrar el rumbo a pesar de tanto tiempo a la deriva. Mirar esa mirada es encontrar el camino, miradas que se encuentran, miradas que hablan, miradas que cantan y se entrelazan.

Mirar tus ojos es hacer un discurso de vida, aún la tristeza, es un placido canto a la alegría. Mirar más allá de tu silencio, mirar al otro lado del horizonte que se pierde en el volcán eterno y encontrarte sonriendo. 

Mirar tus ojos, leer tu alma, volar tu vuelo, amar cada momento, cantarle a la vida.

martes, 7 de junio de 2016

CARTAS DE AMOR No.9


Podría pasar tardes enteras contemplándola, es más, podría pasar la noche entera amando su figura de los pies a la cabeza, sólo tocándola con mis ojos, degustando su aliento, describiendo con mis sentidos sus leves sonidos, sus movimientos. 

Saber de usted casi a la perfección, conocer cada rincón, adivinar sus acciones; me permite anticiparla. Ayer por ejemplo sabía con certeza el color de sus pechos debajo de su suéter rojo o el olor de su sexo mientras bailamos, sabía que se iba a sonrojar cuando le dije que me había hecho acomodar mi pantalón pues mi cuerpo casi explota cuando bajó del taxi. 

Hay cosas que me las sé de memoria, sé por ejemplo que al mirarme de esa manera en que trata de escrutar mi alma, quiere que le ponga más atención a sus palabras, pero qué hacer si cuando se quita el sostén mis sentidos actúan de manera totalmente diferente y entonces sus labios se convierten en besos, no en palabras. 

Sé de usted tanto o más que de mí, sé que tiembla cuando beso detrás de su oreja, que le encantan mis besos en sus hombros y que la abrace después de hacer el amor sin decir nada, mirando el techo acariciando su cabello y sé que sólo a mí me permite que lo haga, pues odia que le toquen el cabello. Conozco cada una de sus pocas cicatrices y hasta hemos pasado horas recordando cómo se causaron y nos reímos a carcajadas de las anécdotas de su niñez.

Sé que cuando se queda callada hay algo que contar, pero si no cuenta es mejor no preguntar. Sé que me enamoré de sus mejillas cuando ríe y de cómo se ruborizan cuando se entrega al amor, sé de sus largos silencios mientras se viste y de sus pies pequeños.

Cuanto conozco de usted, hasta podría reconstruirla si me pusieran esa tarea. Sé más de usted que de mí, tanto que es más fácil buscarla que encontrarme.



La amo.

lunes, 6 de junio de 2016

MÁS QUE PALABRAS


CARTAS DE AMOR No.8


Como negar que sólo con recordar su piel se me estremecen los sentidos. Usted es una adicción, el resultado de un juego peligroso que atrapa, que embelesa, que me da miedo perder. Uno solo de esos recuerdos, una de esas sensaciones, una de esas palabras, es suficiente para encender esa lujuria que me une a usted. 

¿A caso usted no se ha dado cuenta cómo ha ido evolucionando nuestra relación? Comenzamos con las sonrisas, después las notas, luego las palabras que desencadenaron en abrazos, besos, caricias, hasta que nuestros cuerpos no pudieron aparentar más. Hasta que ya no pudimos frenarnos, hasta que ya no quisimos frenarnos. Debo aceptar que la amo, no lo digo por llenar de palabras este escrito, la amo porque aprendí a hacerlo, desde ese día en que apareció sin buscarla, como mi más hermosa casualidad, la mujer que llenó de magia mis días y algunas de mis noches, los labios que no me canso de besar, la piel que me llena de ternura y de pasión, la voz que me seduce, los ojos que me hacen volar en medio del éxtasis al infinito.

Yo llego al borde de la locura en sus brazos, su piel me lleva al límite de la razón, me olvido por completo de que el mundo existe, me olvido por completo de quien soy, sólo existe usted, sólo su olor enloqueciendo mis sentidos. Mi existencia se ha puesto a girar en torno a usted y aunque mi vida sigue su rumbo y trato de no cambiar en nada mi cotidianidad, no puedo negar que usted llena mis días. 

Una nota suya, simple sin nada que lleve a pensar nada distinto a un cordial saludo, incita mis sentidos. Sin darme cuenta cada cosa que hago la busca, hasta la más simple acción se convierte en una razón o un motivo para pensarla, para buscarla o esperarla ansioso de su calor. Hasta que nos encontramos, por fin, para saciar ese delirio por usted, por sus besos en ese desenfreno que nos deja sin fuerzas, lavados en sudor y sedientos de más amor. 

Siempre supe que sería difícil, que cada despedida puede ser la última, que cada caricia es un recorrido sin retorno, cada beso es una marca para la memoria; por eso dejo mi vida misma en nuestros encuentros. Pero una vez más le digo sin temor a equivocarme, que no me importa nada si he de verla de nuevo, volver a verla es mi único motivo de vivir.

Porque a través de esta historia secreta he vuelto a vivir con el ímpetu que jamás pensé recobrar y la alegría me desborda el espíritu no importa que la melancolía me atrape en momentos como este en el que ni siquiera puedo verla.

domingo, 5 de junio de 2016

CARTAS DE AMOR No.7


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¿Cuantas horas hemos pasado juntos en este tiempo? Es eso que llaman los padres posmodernos como “Tiempo de calidad”. 

Pienso que paso poco tiempo con usted; pero si sumamos el tiempo en que pienso en usted, el que la deseo en silencio, el que la imagino desnuda sobre mí, podría decirse que vivo a su lado.

Viviendo con las limitantes normales de un amor clandestino, debo tener claro que para usted es más difícil todo, a sus miedos y certezas se le suman los inquisidores sociales que predican pero jamás practican. Sé que es más difícil para usted, por eso aprendo a controlar mis monstruos internos, los aprendidos y los heredados, los que parecen normales y los que duelen en la piel.

Aprendo a ser coherente con lo que siempre he defendido, con lo que pienso, con lo que digo. Es muy difícil puedo serle sincero, hay muchas taras que esta sociedad nos ha impuesto a los hombres que parecen ventajas y no son más que lastres. Aprendo por ejemplo que amor es una palabra que sólo existe en nuestra intimidad, que no puede ser nombrada junto a nuestros nombres. Que verla no es lo mismo que mirarla, que verla a mi lado es un milagro el cual he aprendido a valorar con todos mis sentidos y que mirarla, sobre todo cuando está con él, es un dolor que debo controlar y pasar junto a usted con mi sonrisa recién planchada. 

Cuanto se aprende en este laberinto-vida en el cual me pierdo aún, no importa que lo haya transitado tantas veces. Aprendo por ejemplo que no puedo hablarle cuando quiera, más aún que así quiera es mejor no hacerlo, no importa que las palabras fluyan cuando está a mi lado, por eso le escribo, pues al escribirle al menos desahogo tanto silencio, por eso mis letras gritan, destilan sentimientos, sangran por usted, ya que debo morderme los labios para no ponerte en evidencia. Aprendo a disimular. 

Aprendo a entender que duerme a su lado que incluso hace el amor, por eso valoro tanto el tiempo en que puedo amarla con más que mis palabras y mis letras, porque sé que soy para usted como una explosión de pasión, de encanto; donde puede ser usted, donde puede reír, amar, sentir, ser conmigo lo que se le ocurre ser, para sobrevivir su vida en la “normalidad”. 

Soy su ruptura en la rutina, lo prohibido, lo oculto. Soy su amante, mejor título no podría existir, no pido más. Sólo quiero estar allí cuando usted me necesite y con esos besos borre todas mis dudas al menos hasta que vuelva a estar a mi lado y pueda amarla como he aprendido a hacerlo. 

Pero lo que he aprendido sobre todas las cosas, es que no es mi secreto sino mi más hermosa realidad, somos realidad, no una realidad paralela, simplemente una realidad. Por eso mi amor no tiene por qué darme nada, porque nada le pido, porque tengo claro que de lo que nos damos cuando estamos juntos nadie le da ni me da, jamás.