miércoles, 15 de marzo de 2017

FELICIDAD





De niño corría tras las pelusas de los dientes de león, quería atrapar alguna, pero parecían tener vida propia, como las pompas de jabón o los sueños. Para conocer tu aliento recorrí la mitad de mi vida, conocí la penumbra y el ocaso, así también disfrute de los amaneceres y del sol a plenitud. Ayer forcé la cerradura del olvido, desempolvé los trajes de fiesta y dejé salir las ganas de amar. Te apunté con mis dedos directo al corazón y en tu desnudez dibujé un corazón, estoy seguro que después de hacernos el amor así una pelusa de diente de león y la devolví al aire soplándola mientras veía tu rostro iluminado por el éxtasis. Después escondí en tu piel mis secretos más ocultos y disfrute del atardecer reflejado en tu sonrisa. Si esto no es felicidad que por favor me escriban definiendo lo que es, antes que desaparezca de nuevo.


Jorge Narváez C.

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