miércoles, 5 de marzo de 2014

MUJER



El sonido de tu risa-música, es una canción que da vueltas mi cerebro, un punto de partida, un pretexto para darle rienda suelta a mis recuerdos.

Nada se puede comparar a la melodía que interpretas con tu respiración, tus gemidos quedos, tu sonrisa trémula, tu cuerpo palpitante.

Nada se puede comparar con la música que exhalan nuestros cuerpos al amar, la voz susurrante, la armonía de la respiración, la percusión de las manos en los muslos, la melodía de la boca en el oído.

Vuelven a mi mente esos momentos, instantes de pasión desenfrenada, paredes húmedas y cálidas, temblores, besos, movimientos acompasados y afanosos, ritmo y crepitar de músculos jugosos, respiraciones profundas, uñas clavadas a la espalda, mordiscos, saliva, sudor, puntos carmesí, ímpetu, labios, olores, frenesí.

Recordar es volver a recrear, traer a mi cuerpo y a mi alma esa secuencia de acciones interpretadas por nuestras manos, sempiterna sinfonía de encajamientos acuciosos, tu espalda suave recorrida por mis besos, tus latidos rítmicos marcando el compás de mis delirios. Sonidos que embriagan llevándonos al clímax de este viaje tiempo sin espacio definido.

Sonido gutural, semitono sostenido en tu garganta y en el principio de mi universo vida, diapasón construido entre tus piernas, vibratos, sonrisas, tonos bajos y expresiones, mientras tiemblas de pasión y parece que mueres de placer.

Me encanta escuchar el eco del recuerdo, el silencio roto por nuestra respiración apurada, perfección de movimientos, coreografía de manos y de piernas, mientras te dejas llevar como volando en una nube.

Y entonces entregarme al movimiento de tu cuerpo, tus cabellos reposando en mi almohada, libreto escrito en tu piel por mi sudor y por mi esencia.

Tu vos entrecortada me pide, me conmueve, danzamos juntos con la música que emanas, palabras que no puedes completar, razones y caricias, cántico ancestral, sonidos pronunciados, palabra original, estrépitos y rechinar de dientes.

Mis ojos te han grabado palmo a palmo, no hay lugar de ti que no hayan contemplado, de nuevo tu cuerpo se hace uno con mi cuerpo y mi vida se me escurre desde el principio de la creación hasta el centro de tu alma. Tu recuerdo es una hermosa sinfonía de gemidos, golpeteos y de besos que inunda el espacio. Entro en el mantra de nuestra religión hedonista y palpitante, en que se convirtió mi amor por ti.

Me dejo llevar por tu ritual de espasmos y sudores para alcanzar por fin el cielo, el punto de inflexión de mi canción de vida y de alegría. Mi recuerdo termina con tu olor en mi memoria, tu risa- música en mi alma y la imagen de tu cuerpo rondando por el cuarto.

Si supieras como me embruja los sentidos regresar al tiempo en que colonicé tus puntos más extremos, la sima de tu vientre, los rincones insospechados de tu cuerpo, haciendo de ello un himno de alabanza y una canción al viento.

1 comentario:

  1. Recrear momentos de pasión y manifestación plana de las emociones-sentimientos de los seres humanos es sublime. Apropiado para engolosinar el alma. Excelente aporte literario

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